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lunes, 27 de mayo de 2019









      Sistema Esquelético.
El esqueleto forma la estructura del cuerpo y constituye aproximadamente 1/5 parte del peso del cuerpo. Está compuesto por 206 huesos e incluye cartílagos, articulaciones y ligamentos. Además de formar nuestra estructura corporal, el esqueleto tiene varias funciones adicionales. Es el ancla y el apoyo de todos nuestros músculos, e incluso nuestros órganos. Protege algunos de los órganos vitales como el cerebro, la médula espinal, el corazón y los pulmones. Nos permite movernos con músculos unidos por tendones, utilizando los huesos como palancas. Es un lugar para almacenar grasas y minerales (calcio), así como para producir la mayoría de las nuevas células sanguíneas.

Los huesos pueden ser de muchas formas y tamaños. Los huesos largos tienen un eje largo y dos extremos más grandes. Entre ellos se incluyen los huesos de los brazos y las piernas. El hueso más grande del cuerpo, el fémur, es un hueso muy largo. Mide aproximadamente 2 pies de largo y es hueco para tener menos peso, aunque es muy fuerte para soportar el peso del cuerpo.
Los huesos cortos tienen forma de cubo e incluyen los huesos de la muñeca (carpo) y el tobillo (tarsos). Los huesos planos son delgados, curvos y aplanados, como el esternón y el cráneo. Por último, hay huesos irregulares como las vértebras y la pelvis. Cada sección del esqueleto tiene una función. A continuación descubre cuáles son todas las partes del esqueleto y cómo trabajan unidas para convertir al cuerpo en una potente máquina de movimiento.
El Femur.
femur
El fémur es el hueso más grande y más fuerte del cuerpo. Es un hueso largo que representa aproximadamente una cuarta parte de tu altura y es el punto de unión para algunos músculos poderosos. En la cadera, la cabeza en forma de bola del fémur se une con la pelvis en el acetábulo y es asegurada por un ligamento fuerte unido a la captitis fóvea de la cabeza. La cabeza se une (lateralmente) a un cuello corto que se adhiere al eje vertical del fémur. Debido a la forma en que la cabeza del fémur se conecta al lado del eje, el cuello es el punto más débil y propenso a una ruptura. Donde el cuello se une con el eje del fémur se encuentra el trocánter mayor en el exterior y el trocánter medial en el interior, los cuales están conectados por la línea intertrocantérica en el frente y la cresta intertrocantérica en la parte posterior. Los trocánteres son puntos de anclaje para los poderosos músculos de los muslos y las nalgas. En el lado posterior del fémur se encuentran más puntos de unión de músculos, la tuberosidad glútea que conduce hacia abajo del eje a la línea áspera en forma de cresta. En la parte inferior (distal), el fémur se extiende en una amplia base con los cóndilos mediales y laterales uniéndose con la tibia. Entre los cóndilos está la escotadura intercondílea. Fuera de ellos están los epicóndilos lateral y medial, que son puntos de unión para más músculos. La superficie rotular en la parte frontal se une con la rótula.
El pie.
pie
Los huesos del pie son el tarso (tobillo), el metatarsiano (pie) y los falanges (dedos). Existen 7 huesos tarsos, 5 metatarsianos y 14 falanges. Todos los dedos de los pies tienen 3 falanges, excepto el dedo gordo, que tiene 2.
El peso de todo el cuerpo recae en los pies. Ellos actúan como una palanca para mover el cuerpo hacia adelante cuando caminamos o corremos. Los tendones del pie los mantienen estable y lo conectan con los fuertes músculos de la pierna para lograr el movimiento.
La mano
La mano incluye los huesos del carpo (muñeca), los metacarpianos (palma) y los falanges (dedos). En total la mano tiene 27 huesos, 8 carpelos en la muñeca, 5 metacarpelos en la palma y 14 falanges (cada dedo tiene 3, excepto el pulgar, que tiene 2.)
La mano, con sus múltiples articulaciones, es flexible y ágil. Puede agarrar y levantar una maleta pesada tanto como recoger un alfiler.
Las caderas (pelvis)
pelvis
La pelvis o cintura pélvica está formada por 2 huesos de la cadera (huesos coxales). Se juntan en el frente y en la espalda, uniéndose al sacro de la columna vertebral. Cada hueso coxal en realidad está formado por 3 huesos fusionados, el ilion, isquion y el pubis. En el exterior de cada hueso coxal hay un hoyo profundo, llamado el acetábulo, donde se encuentra la cabeza de los huesos de las piernas (el fémur).
La pelvis soporta y protege los órganos internos. La articulación de la cadera es muy importante para el movimiento de la pierna y está soportada por fuertes músculos y ligamentos. A pesar de que es una articulación redonda y hueca como el hombro, es más estable y menos móvil que esa articulación.
La pierna (extremidad inferior)
El miembro inferior incluye al fémur (muslo), la tibia (hueso de la espinilla) y el peroné (pierna), así como los huesos del pie: tarsos (tobillo), metatarsianos (pie) y falanges (dedos). La rótula se encuentra delante de la articulación de la rodilla, en el interior de un tendón muscular. El fémur es el hueso más grande del cuerpo y constituye aproximadamente 1/4  de la altura de una persona. Forma una articulación hueca y redonda en la cadera con la pelvis y una articulación de bisagra en la rodilla con la tibia.
Las articulaciones.
articulaciones
Cuando se unen dos huesos siempre hay una articulación. Existen más de 230 articulaciones en el cuerpo. Pensamos en las articulaciones como un lugar donde se produce mucha flexión y movimiento. Esto es cierto, pero las articulaciones también son importantes para mantener nuestros huesos bien unidos. De hecho, algunas articulaciones están vinculadas con tanta fuerza que no permiten ningún movimiento. Un ejemplo de esto es la articulación entre los dientes y la mandíbula. Excepto cuando tus dientes de leche son reemplazados por los dientes permanentes, estos nunca deben moverse de su unión.
La mayoría de las articulaciones tienen mucho movimiento, aunque no todas se mueven de la misma manera. Los dos tipos que veremos aquí son las articulaciones de bisagra y las articulaciones redondeadas.
Como su nombre lo indica, las articulaciones de bisagra sólo se mueven hacia adelante y hacia atrás como una bisagra. Los codos, las rodillas y los nudillos son articulaciones de este tipo. Son de movimiento limitado, pero son articulaciones muy estables. Esto hace que sean buenas para cargar peso. La próxima vez que levantes una roca pesada, observa lo potentes y estables que están tus codos cuando se mueve en una dirección, como ellos hacen. Las rodillas actúan de la misma manera, excepto que están llevando todo el peso corporal sobre ellas. Así que si te caes al levantar un gran peso, es que tus rodillas están soportando mucha más presión y puedes resultar lastimado con mayor facilidad. Por suerte los fuertes músculos y ligamentos de la zona protegen a las rodillas del uso y desgaste diarios.
Las articulaciones redondeadas y huecas tienen un rango completo de movimiento. Esto significa que permiten la rotación circular de los huesos. Los hombros y las caderas son articulaciones de este tipo. Ellas tienen mayor movimiento que las otras articulaciones del cuerpo, algo que resulta muy útil, porque nos permite levantar cosas sobre nuestras cabezas o colgarnos de nuestras manos. Sería muy difícil de trepar a los árboles o subir escaleras sin una articulación redondeada y hueca. Desafortunadamente, debido a que estas articulaciones tienen mucho movimiento, no son tan estables como las articulaciones de bisagra. No es raro que las personas, especialmente los atletas que practican deportes duros, sufran por articulaciones dislocadas en los hombros.
Las articulaciones de la cadera tienen menos movimiento, ya que se mantienen firmes en su lugar por los ligamentos y los tendones. Son más estables que las articulaciones de los hombros, lo cual es muy bueno o de lo contrario nunca podríamos escalar montañas, esquiar o danzar.
La caja torácica.

costillas
La caja torácica está formada por 12 pares de costillas curvas (24 costillas). Todas ellas se unen en la parte posterior de las vértebras torácicas. Los 7 primeros pares se denominan costillas verdaderas y están unidas al esternón (hueso del pecho) en la parte delantera. Los 5 pares de la parte inferior se denominan costillas falsas. Los 3 primeros pares de costillas falsas están conectados con el esternón por el frente sólo mediante un puente de cartílago. Los 2 pares falsos de la parte inferior no están conectados en lo absoluto, se denominan costillas flotantes. Las costillas se consideran huesos planos.
La función de la caja torácica es proteger el corazón y los pulmones, así como anclar importantes músculos que ejecutan los pulmones durante la respiración. Los músculos del diafragma y los intercostales fijados a la caja torácica ascienden y salen cuando inhalamos. Esto expande los pulmones y trae el aire hacia ellos. Cuando los músculos se relajan, la caja torácica se hace más pequeña nuevamente y exhalamos.
El hombro.

Cada hombro tiene sólo 2 huesos, la clavícula y la escápula. La clavícula se encuentra justo sobre la primera costilla y se une a la escápula por la parte superior del esternón. La escápula, un triángulo de hueso aplanado que permanece en la parte posterior de la caja torácica, forma una especie de plato poco profundo donde se encuentra la cabeza del húmero de cada brazo.
La función principal de esta articulación es el movimiento del brazo. Se trata de una articulación hueca y redondeada, que le da al brazo un gran rango de movimiento, pero no es tan estable como la articulación del codo (de bisagra) y puede sufrir una lesión (luxación) con más facilidad. La articulación del hombro se mantiene unida mediante los músculos y tendones que forman lo que se llama manguito de los rotadores.









   Mecanismos de Acción Hormonal.
La homeostasis de los organismos multicelularesdepende de la interacción coordinada entre las distintas células del organismo. Para ello las células se comunican entre sí mediante señales químicas que se pueden dividir en tres clases: autocrinas, paracrinas y endocrinas. En las señales autocrinas la propia célula sintetiza la molécula señal, la cual puede actuar en el citoplasma o ser secretada e interaccionar después con los receptores de membrana. En las señales paracrinas, la señal química difunde al exterior celular, donde interacciona de manera local con las células más próximas. Finalmente, la señalización endocrina tiene lugar a través de las hormonas, que son moléculas orgánicas (lípidos y proteínas) pertenecientes al grupo de los biocatalizadores junto con las enzimas y las vitaminas. Las hormonas son secretadas por ciertas células especializadas, que se localizan en las glándulas de secreción interna o glándulas endocrinas, y son transportadas por el sistema circulatorio, solas o unidas a ciertas proteínas, y ejercen sus efectos en determinados órganos o tejidos diana a distancia de donde se sintetizaron. Todas las moléculas de comunicación son esenciales para la supervivencia, desarrollo y reproducción de los organismos superiores, y todas ellas tienen la capacidad de inducir y controlar una gran variedad de respuestas biológicas. La diversidad y especificidad de las acciones que controlan se vincula con sus diferentes estructuras y propiedades fisicoquímicas, lo que les permite reconocer a muy diversos receptores celulares que desencadenan rutas de señales específicas, una vez activados por su ligando. El término ligando, que en química se aplica a las moléculas que forman uniones estables mediante enlaces no covalentes, se usa en la actualidad para designar a los agentes que se unen a receptores celulares como paso previo a su acción biológica. Los ligandos actúan a concentraciones muy bajas de alrededor de ≤10−8 M, y los receptores que los reconocen se unen a ellos con una elevada constante de afinidad de Ka ≥108 litros/mol. En este capítulo se va a describir el modo de acción de las hormonas y de otros ligandos, y se va a establecer una división inicial, basada en la localización de sus receptores. Así, la primera parte describirá el mecanismo de acción a través de receptores que se localizan en la membrana plasmática, y la segunda parte describirá los receptores nucleares.

Receptores de membrana.


Los receptores de membrana son la diana de una gran variedad de hormonas, neurotransmisores, factores de crecimiento, etc., de estructura proteica, peptídica, o incluso de sólo algunos aminoácidos modificados y que se consideran los primeros mensajeros en la comunicación. Tras la unión del ligando se inicia una serie de eventos en la membrana que inducen la generación de un segundo mensajero intracelular, el cual dispara la activación de otra serie de moléculas e induce una cascada de señales, que en última instancia altera la fisiología de la célula.








    Tejido Epitelial.
El tejido epitelial, como hemos estudiado se diferencia en epitelios de cubierta y revestimiento y en epitelio glandular. Las membranas de cubierta y revestimiento por la organización que tienen sus células son tejidos limitantes, ya que pueden formar verdaderas barreras celulares. Las variaciones en el número de capas, formas celulares, especializaciones y otras estructuras presentes en los diferentes tipos de epitelios, se corresponden con los requerimientos funcionales y con una amplia gama de fuerzas físicas y químicas, a las que están sometidas las superficies epiteliales. Sus funciones principales son protección, absorción, secreción e intercambio. Para cumplimentar la función protectora, se requiere un epitelio que presente varias capas, o sea, un epitelio de tipo estratificado, ya que esos son epitelios difíciles de atravesar por gérmenes patógenos y también son más resistentes al desgaste. Así veremos que la piel, por ser un órgano tan expuesto al medio externo, va a presentar un epitelio estratificado plano queratinizado. Sin embargo, los epitelios simples cumplimentan funciones muy diferentes. Los epitelios adaptados para el intercambio, tanto de líquido como de gases, son epitelios simples planos, cuyas células presentan poco citoplasma: por ejemplo, el epitelio simple plano de los alvéolos pulmonares, donde se lleva a cabo un rápido intercambio de O2 y CO2, y el epitelio simple plano del asa de Henle en el riñón, donde se efectúa la reabsorción de líquido del filtrado. La absorción, por su parte, trae como resultado el desarrollo de microvellosidades, que aumentan la superficie de la membrana plasmática y la altura de la célula, por lo cual, los epitelios absortivos como el del intestino delgado, son de tipo cilíndrico. Por último, el epitelio de transición, dadas sus características morfológicas, está adaptado para resistir la distensión, la hipertonicidad y la especial composición de la orina. La función secretora implica un mayor desarrollo de los organitos citoplasmáticos, lo cual se corresponde con un incremento en la masa protoplasmática de las células. Las células secretoras de proteína, por ejemplo, presentan abundante RER, aparato de Golgi y gránulos secretores; son células cúbicas y en ocasiones cilíndricas. Los tejidos epiteliales se relacionan íntimamente con el tejido conjuntivo, del cual dependen para el mantenimiento de sus funciones. De él reciben soporte, sostén, nutrición, irrigación, drenaje y defensa y le aportan protección. En general se observa entre ambos tejidos la membrana basal, que contribuye a su unión entre ambos, y actúa como una barrera de intercambio selectivo. Las membranas epiteliales y glándulas independientes descansan sobre una capa de tejido conjuntivo vascularizado que recibe el nombre de lámina propia o corion, que junto con el tejido epitelial forma las mucosas en los órganos tubulares, que se relacionan con el exterior. Los epitelios en general no presentan vasos sanguíneos, nutriéndose por la difusión de las sustancias nutritivas provenientes del tejido conjuntivo que atraviesan la membrana basal. La inervación de los epitelios es mediante terminaciones nerviosas libres que forman una red intraepitelial. Las células epiteliales tienen vida limitada y se renuevan constantemente como resultado de una actividad mitótica continua. La velocidad de renovación varía desde 2 a 5 días en el intestino hasta más de 50 días en las glándulas salivales. Las células epiteliales en determinadas condiciones patológicas pueden sufrir alteraciones reversibles y dar origen a un nuevo tipo de epitelio, este fenómeno recibe el nombre de metaplasia. Por ejemplo en los fumadores crónicos la acción irritante del humo produce la sustitución del epitelio seudoestratificado de la tráquea y de los bronquios por epitelio estratificado plano. La falta de vitamina A también produce la sustitución del epitelio de los bronquios o vejiga por plano estratificado queratinizado. El control de la función glandular puede ser intrínseco y extrínseco. El control intrínseco de tipo celular es por un mecanismo genético que permite la producción de determinada secreción.

 Generalidades

Todas las superficies externas del cuerpo, así como las de las cavidades, conductos y sacos internos, se encuentran recubiertas por células a partir de la membrana basal del ectodermo y el endodermo, conocidas de manera general como células epiteliales, epitelio o tejido epitelial. Este tejido se integra con una o varias capas de células y es avascular (no contiene vasos sanguíneos), pero crece sobre un tejido conectivo subyacente rico en vasos, al cual se une mediante una capa de sostén extracelular denominada membrana basal .Con frecuencia, el tejido conectivo forma evaginaciones denominadas papilas; es esta relación la que explica el nombre (del griego epi, sobre; theleo, papila).
Características del epitelio

Cohesión celular

Uniones estrechas
Crean una barrera de impermeabilidad impidiendo el libre flujo de sustancias entre células.
Zonula adherens
Unen los citoesqueletos de actina de células adyacentes.
Desmosomas
Unen los citoesqueletos de filamentos intermedios de células adyacentes.

Presencia de lámina basal

Los epitelios están sujetos a una membrana basal, compuesta de una lámina lúcida y lámina densa que forman la lámina basal, y esta lo tapiza en toda su longitud basal y lo separa del tejido conectivo. La lámina lúcida está compuesta de un material electrodenso. La lámina densa tiene un espesor entre 50 a 80 nanómetros. Está formada por una asociación de colágeno tipo IV con glucoproteínas. La lámina densa no es visible al microscopio óptico, aunque la membrana basal sí con coloraciones de PAS y plata. La lámina basal descansa sobre una lámina reticular de fibras de colágeno tipo I y III. La unión entre las células epiteliales y la lámina basal se da gracias a los hemidesmosomas, la unión de la lámina basal y la lámina reticular se realiza por medio del colágeno tipo XII .








    Glándulas Endocrinas.

Las glándulas endocrinas independientes, consideradas como órganos macizos, también presentan la organización histológica de estroma y parénquima. El estroma, igualmente está constituido por cápsula, tabiques y red reticular, pero el hilio no es evidente. El parénquima solo está constituido por la porción secretora, ya que carecen de conductos excretores. Las glándulas endocrinas se caracterizan por haber perdido su unión con el epitelio que las originó, por lo cual, están desprovistas de conductos excretores y la secreción la vierten directamente a la corriente sanguínea o linfática. Suelen estar constituidas por grupos de células que se disponen en forma de acúmulos, cordones y folículos, incluidos en un tejido de sostén integrado por fibras reticulares finas y asociados con una red sinusoidal o capilar. Las glándulas endocrinas están reguladas por el sistema nervioso, o bien por otras glándulas endocrinas o por combinación de factores nerviosos y endocrinos. Glándulas mixtas Las glándulas se clasifican como mixtas cuando su epitelio glandular es exocrino y endocrino. En este tipo de glándulas ambas funciones pueden ser cumplidas, ya sea por un solo tipo de célula o por diferentes células. En el hígado, las células hepáticas o hepatocitos segregan simultáneamente bilis en el sistema de conductos hacia el exterior y otras sustancias directamente hacia los capilares sinusoidales. En el páncreas, células diferentes realizan cada función: las exocrinas forman acinos, los cuales son drenados por conductos, mientras que la porción endocrina constituye los islotes pancreáticos (islotes de Langerhans) que, segregan los productos hormonales (insulina y glucagón) hacia los capilares. De manera análoga actúan los testículos y los ovarios, un grupo de células son segregadas hacia el sistema de conducto (espermatozoides y óvulos), mientras que la secreción de tipo hormonal endocrina (testosterona y progesterona) respectivamente, pasa de forma directa a los capilares. 
El sistema endocrino consta de un grupo de glándulas y de órganos que regulan y controlan varias funciones del organismo mediante la producción y la secreción de hormonas. Las hormonas son sustancias químicas que influyen en la actividad de otra parte del organismo. En esencia, actúan como mensajeros que controlan y coordinan diversas actividades en todo el organismo. Las glándulas endocrinas liberan sus hormonas directamente al torrente sanguíneo (al revés que las glándulas exocrinas, que liberan hormonas u otras sustancias en un conducto).Los órganos individuales que forman el sistema endocrino tienen funciones diferentes y a menudo no relacionadas entre ellas. Los especialistas en trastornos del sistema endocrino se denominan endocrinólogos. Con el tiempo, muchos de ellos se especializan en el funcionamiento y en los trastornos de glándulas específicas.Las glándulas endocrinas carecen de los conductos que están presentes en las glándulas exocrinas (capítulo 1, sección 1.3). Las glándulas endocrinas secretan sus productos, que son moléculas con actividad biológica llamadas hormonas, hacia la sangre. La sangre transporta las hormonas hacia células blanco que contienen proteínas receptoras específicas para las hormonas y que, en consecuencia, pueden responder de una manera específica a ellas. Muchas glándulas endocrinas son órganos cuyas funciones primarias son la producción y secreción de hormonas (figura 11-1a). El páncreas funciona como una glándula tanto exocrina como endocrina; su porción endocrina está compuesta de agrupaciones de células llamadas islotes pancreáticos (islotes de Langerhans) (figura 11-1b). Sin embargo, el concepto del sistema endocrino debe extenderse más allá de estos órganos, porque muchos otros órganos en el cuerpo secretan hormonas; estos órganos pueden clasificarse como glándulas endocrinas, aunque también desempeñan otras funciones. Entonces, es apropiado que una lista parcial de las glándulas endocrinas (cuadro 11-1) incluya el corazón, el hígado, el tejido adiposo y los riñones.Las glándulas endocrinas se caracterizan por haber perdido su unión con el epitelio que las originó, por lo cual, están desprovistas de conductos excretores y la secreción la vierten directamente a la corriente sanguínea o linfática.Suelen estar constituidas por grupos de células que se disponen en forma de acúmulos, cordones y folículos, incluidos en un tejido de sostén integrado por fibras reticulares finas y asociados con una red sinusoidal o capilar.Las glándulas endocrinas están reguladas por el sistema nervioso, o bien por otras glándulas endocrinas o por combinación de factores nerviosos y endocrinos. El sistema endocrino o endocrino es un sistema de glándulas que segregan un conjunto de sustancias llamadas hormonas, que liberadas al torrente sanguíneo regulan las funciones del cuerpo.Aparte de las glándulas endocrinas especializadas para tal fin, existen otros órganos como el riñón, hígado, corazón y las gónadas, que tiene una función endocrina secundaria. por ejemplo el riñón secreta hormonas endocrinas como la eritropoyetina y la renina.


  Hipófisis.
La hipófisis (glándula pituitaria) es una glándula del tamaño de un guisante que se aloja en el interior de una estructura ósea denominada silla turca, en la base del cerebro. La silla turca protege la hipófisis, pero deja muy poco espacio para su expansión.

La hipófisis regula la actividad de la mayor parte de las demás glándulas endocrinas y, por tanto, en ocasiones recibe el nombre de glándula maestra. A su vez, el hipotálamo, una región del cerebro situada justo encima de la hipófisis, controla gran parte de la actividad de esta última. El hipotálamo o la hipófisis determinan la cantidad de estimulación que necesitan las glándulas sobre las que actúan mediante las concentraciones de las hormonas producidas por las glándulas que están bajo el control de la hipófisis (glándulas de actuación).




La hipófisis (glándula pituitaria) consta de dos partes definidas:
Lóbulo frontal (anterior), que representa el 80% del peso de la glándula
Lóbulo dorsal (posterior)
Ambos lóbulos se conectan con el hipotálamo a través de un tallo que contiene vasos sanguíneos y proyecciones de las células nerviosas (fibras nerviosas o axones). El hipotálamo controla el lóbulo anterior mediante la liberación de hormonas a través de los vasos sanguíneos de conexión; a su vez, controla el lóbulo posterior mediante impulsos nerviosos.
No todas las hormonas de la hipófisis se producen de forma continua. La mayoría se liberan en ciclos de entre 1 y 3 horas, con periodos alternos de actividad e inactividad. Algunas de las hormonas, como la adrenocorticotrófica ACTH, hormona adrenocorticotropa o corticotropina, la hormona del crecimiento (somatotropina) y la prolactina siguen un ritmo circadiano: sus concentraciones suben y bajan de manera predecible durante el día, suelen alcanzar el nivel máximo justo antes del despertar y descienden a los valores más bajos antes de dormir. Las concentraciones de otras hormonas varían en función de otros factores. Por ejemplo, en las mujeres, las concentraciones de las hormonas luteinizante y foliculoestimulante, que controlan la funcionalidad reproductora, varían durante el ciclo menstrual.




Hormonas del lóbulo anterior


El lóbulo anterior de la hipófisis produce y libera (secreta) seis hormonas fundamentales:
La hormona del crecimiento (somatotropina), que regula el crecimiento y el desarrollo físico y determina en gran medida la forma del cuerpo al estimular la formación de los músculos y reducir el tejido graso
La hormona estimulante del tiroides (TSH o tirotropina), que estimula la produccción de hormonas por la glándula tiroidea
La hormona adrenocorticotrófica ( ACTH), por sus siglas en inglés, también llamada corticotropina, que estimula la producción de cortisol y de otras hormonas por parte de las glándulas suprarrenales
Las hormonas foliculoestimulante (folitropina) y luteinizante (las gonadotropinas), que estimulan la producción de esperma por los testículos, de óvulos por los ovarios y de hormonas sexuales ( testosterona y estrógenos) por los órganos sexuales
La prolactina, que estimula la producción de leche por las glándulas mamarias

El lóbulo anterior también produce otras hormonas, incluida la responsable de la pigmentación oscura de la piel (hormona estimulante de los melanocitos beta) y las que inhiben la sensación de dolor (encefalinas y endorfinas) y ayudan a controlar el sistema inmunitario (endorfinas).

Hormonas del lóbulo posterior


El lóbulo posterior de la hipófisis solo produce dos hormonas:
Vasopresina
Oxitocina

La vasopresina (también conocida como la hormona antidiurética) regula la cantidad de agua que los riñones eliminan, por lo que es importante para mantener el equilibrio hídrico del organismo.

La oxitocina provoca las contracciones del útero tanto durante el parto como inmediatamente después, a fin de prevenir el exceso de sangrado. Laoxitocina también estimula las contracciones de los conductos galactóforos, que conducen la leche hacia el pezón (la bajada de la leche) en mujeres con bebés lactantes.

Disfunción de la glándula pituitaria


La insuficiencia de la hipófisis puede producirse de formas diversas, por lo general, como resultado de la presencia de un tumor benigno (adenoma). El tumor puede segregar un exceso de una o de más hormonas hipofisarias o comprimir las células hipofisarias normales, lo que da lugar a una producción menor de una o de más hormonas hipofisarias.
El tumor también puede causar la hipertrofia de la hipófisis, con o sin alteración de la producción hormonal. A veces, existe una producción excesiva de una hormona debido a un tumor hipofisario y, al mismo tiempo, una producción menor de otra por efecto de la compresión.
A veces un exceso de líquido cefalorraquídeo puede llenar el espacio alrededor de la glándula pituitaria y comprimirlo (dando como resultado el síndrome de la silla turca vacía). La presión puede hacer que la hipófisis produzca un exceso o una cantidad insuficiente de hormonas.
El exceso de una determinada hormona hipofisaria, o su carencia, da lugar a una amplia variedad de síntomas.
Entre los trastornos derivados de una producción excesiva de hormonas hipofisarias se incluyen
Acromegalia o gigantismo: hormona de crecimiento
Galactorrea: prolactina
Disfunción eréctil: prolactina
Entre los trastornos derivados de una producción insuficiente de hormonas hipofisarias se incluyen
Diabetes insípida centralvasopresina.
Hipopituitarismo: (insuficiencia hipofisaria): múltiples hormonas

Existen diversas técnicas que ayudan a diagnosticar una disfunción de la hipófisis. Las pruebas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN), permiten observar posibles aumentos o disminuciones de tamaño de la hipófisis. Por lo general, estas pruebas indican si se da la existencia de un tumor en la glándula.

Las concentraciones de las hormonas hipofisarias se miden con un simple análisis de sangre. La selección de la hormona hipofisaria cuyos valores se desean conocer depende de los síntomas. En ocasiones, estos valores no se pueden interpretar con facilidad, porque varían de forma considerable a lo largo del día y en función de las necesidades del organismo. Medir estas hormonas en una muestra de sangre tomada al azar no proporciona ninguna información útil.

Antes de medir la concentración de determinadas hormonas, se administra una sustancia que en condiciones normales afectaría a la producción. Por ejemplo, si se inyecta insulina, las concentraciones de la hormona adrenocorticotrófica ( ACTH, hormona adrenocorticotropa o corticotropina), de la hormona del crecimiento (somatotropina) y de la prolactina deberían aumentar. En vez de obtener directamente los niveles de la hormona del crecimiento, se suele medir otra hormona, el factor de crecimiento insulinoide de tipo 1 (IGF-1). La hormona del crecimiento se produce en ráfagas y sus niveles descienden con rapidez; sin embargo, la concentración del IGF-1 refleja la producción total diaria de la hormona del crecimiento. Por todas estas razones, interpretar los resultados de los análisis de sangre de las hormonas hipofisarias es muy complejo.








      Tipos de Hormonas.
Las hormonas son sustancias que segregan determinadas células especializadas de nuestro cuerpo. Aunque las más importantes son las que se localizan en las llamadas glándulas endocrinas, casi todos los órganos producen hormonas en el cuerpo humano.
Por su función, las hormonas se engloban dentro del grupo de los mensajeros químicos, junto a las feromonas y los neurotransmisores. Esto quiere decir que el cerebro utiliza las hormonas como señales a los distintos órganos del cuerpo para orquestar su funcionamientoy que se desarrollen correctamente procesos como el crecimiento y el desarrollo, las funciones sexuales, el metabolismo o la salud mental entre otros.
Se trata de sustancias muy eficaces, potentes incluso en pequeñas cantidades. Para que todo funcione correctamente es esencial que se encuentren en equilibrio. Cuando ese equilibrio no existe y alguna hormona está presente de más o de menos en el cuerpo, las consecuencias se hacen notar y aparecen trastornos de todo tipo que necesitan atención médica.Las hormonas más importantes y qué función cumplen en tu cuerpo
Aunque cómo decimos, todas las hormonas deben mantener su equilibrio para que el cuerpo funcione correctamente, estas son algunas de las más importantes, con la función que cumplen en nuestro cuerpo.
1. Hormona del crecimiento
La hormona del crecimiento se llama somatotropina, y su función es estimular el crecimiento, la reproducción celular y la regeneración de los tejidos del cuerpo.
Su efecto más conocido es el aumento de estatura durante la infancia y la adolescencia, pero no es el único. La hormona del crecimiento se encarga también de incrementar la acumulación de calcio en los huesos, promover el crecimiento muscular (por ello su interés en el mundo deportivo) y de todos los órganos, incluido el cerebro, así como de estimular el sistema inmune.
Cuando hay un desequilibrio hormonal y se produce un exceso de hormona del crecimiento, los síntomas comienzan por un crecimiento excesivo de los huesos de la mandíbula, así como el ensanchamiento de los dedos de las manos y de los pies, presión sobre los nervios, sudoración, problemas en el procesamiento de la glucosa que pueden llevar a la diabetes y reducción de las funciones sexuales.
En cambio, cuando el problema es la deficiencia de la hormona del crecimiento, el principal síntoma es, en los niños, una estatura baja y retraso en el crecimiento y en el desarrollo sexual. Aunque hay formas de aumentar la producción de esta hormona de forma natural, en caso de que haya un desequilibrio grave es recomendable consultar con un médico.
2. Tiroxina
La tiroxina también se llama tetrayodotironina o T4 porque contiene en su fórmula cuatro átomos de yodo. Se genera en la tiroides, la principal glándula involucrada en nuestro metabolismo, y esa es precisamente la función más importante de la tiroxina en nuestro cuerpo: participar en el metabolismo ayudándonos a convertir las calorías que consumimos en energía.
Cuando esta hormona se produce en menos cantidades de lo necesario, el metabolismo se ralentiza y eso puede causar un aumento de peso, mayor sensibilidad al frío, un ritmo cardíaco más lento
Cuando ocurre lo contrario y hay una sobreproducción, el metabolismo se acelera, pudiendo causar una bajada de peso, aumento del apetito, irritabilidad, taquicardias y poca tolerancia a los lugares más cálidos.
3. Adrenalina
Llamada también epinefrina, la adrenalina se produce en las glándulas suprarrenales, situadas junto a los riñones. Es, además de una hormona, un neurotransmisor, lo que significa que poner en contacto y transmite información de unas neuronas a otras.
Está involucrada en muchos procesos diferentes, así que es difícil definir su función, pero todos tienen que ver con activarnos y ponernos alerta. La adrenalina nos predispone a la acción, a la reacción rápida y con ello a sacar todo el partido de músculos y huesos si hace falta. Es la principal implicada en la llamada reacción de pelea o huye que se activa ante una situación de peligro. También en aquellas en las que hay algo en juego si somos los más ágiles, como una competición deportiva.
Cuando la adrenalina entra en acción tienen lugar varios cambios en nuestro cuerpo: las pupilas se dilatan, para que entre más luz en los ojos y veamos mejor; el ritmo cardíaco y la respiración se aceleran para que llegue más oxígeno a los músculos, y se frena la actividad de otros órganos que no serán imprescindibles en caso de que el cuerpo tenga que entrar en acción, como el sistema digestivo.
Los excesos de adrenalina pasan factura: en casos extremos o en personas con salud cardíaca delicada pueden causar un ataque o un infarto. Pero otras veces la adrenalina es tan necesaria que se inyecta, llamándola habitualmente epinefrina, como parte de tratamientos médicos para el paro cardíaco o la anafilaxiaentre otros.
4. Glucagón e insulina
Aunque son dos hormonas diferentes, ambas trabajan en equipo regulando los niveles de glucosa que el hígado libera a la sangre para que sea transportada a los órganos y tejidos donde las células la utilizarán como combustible para funcionar.
Cuando los niveles de glucosa son demasiado altos, la insulina entra en juego para limitarlos. Por eso cuando la insulina no está presente o no es suficiente, aparecen trastornos como la diabetes.
En cambio, cuando los niveles de glucosa están demasiado bajos, es el glucagón quien estimula al hígado para que libere más hacia la sangre.
5. Estrógenos
Los estrógenos son una de las hormonas sexuales femeninas y se forman a partir del colesterol, por eso las mujeres que bajan mucho de peso presentan trastornos menstruales. Tienen un efecto proliferador, es decir, que hacen que las células se multipliquen en tejidos como los ovarios, el útero y otras zonas del cuerpo. Su presencia es mayor los primeros siete días del ciclo menstrual.








         Partes del Sistema Circulatorio.

 EL CORAZON.

Es el órgano más importante del cuerpo humano, ya que es quien bombea la sangre al organismo para su correcto desempeño, pesa aproximadamente 280gr, es del tamaño de un puño y está ubicado en el mediastino inferior.Su mecanismo es aspirante-impelente, es decir, cuando se contrae expulsa sangre y cuando se dilata la aspira, esto sucede en 4 cámaras que existen en su interior las aurículas derecha e izquierda (que son las receptoras de sangre) y los ventrículos derecho e izquierdo (quienes expulsan o descargan).

LA RED VASCULAR

La Red Vascular comprende todas las arterias, capilares y venas que componen todos los vasos sanguíneos que se distribuyen por el cuerpo humano, y que son músculos tubulares elásticos por los cuales corre la sangre.

ARTERIAS

Las arterias son los conductos que transportan la sangre que sale del corazón, se ramifican en arteriolas y éstas a su vez, se hacen más pequeñas y se convierten en capilares.

CAPILARES

Los capilares son vasos sanguíneos muy finos, en ellos sucede todo ese intercambio de oxígeno, nutrientes y otras sustancias de la sangre.Los capilares devuelven la sangre al corazón haciéndola pasar por pequeñas vénulas que al juntarse forman venas.Las venas se dividen en 2 tipos, las que cogen de los vasos capilares la sangre pobre en oxígeno devolviéndola a la parte derecha del corazón (circulación sistémica) y las que conducen la sangre oxigenada y rica en nutrientes de los capilares a la parte izquierda del corazón para que éste la bombee al organismo (circulación pulmonar).

LA SANGRE
Es el fluido que circula por la red vascular del aparato circulatorio, de color rojo por su contenido en glóbulos rojos, aunque en ella confluyen leucocitos (glóbulos blancos), plaquetas, agua, oxígeno, sales, proteínas… y todo lo necesario para nutrir las células del organismo.
Una vez explicado esto, veremos los sistemas que lo componen (cardiovascular y linfático) más detalladamente, aunque cabe puntualizar, que todo ello se solapa en el organismo y funciona como una unidad.

Circulación mayor o circulación sistémica o general.

El recorrido de la sangre comienza en el ventrículo izquierdo del corazón, cargada de oxígeno, y se extiende por la arteria aorta y sus ramas arteriales hasta el sistema capilar, donde se forman las venas que contienen sangre pobre en oxígeno. Desembocan en una de las dos venas cavas (superior e inferior) que drenan en la aurícula derecha del corazón.


Circulación menor o circulación pulmonar o central.

La sangre pobre en oxígeno parte desde el ventrículo derecho del corazón por la arteria pulmonar que se bifurca en sendos troncos para cada uno de ambos pulmones. En los capilares alveolares pulmonares la sangre se oxigena a través de un proceso conocido como hematosis y se reconduce por las cuatro venas pulmonares que drenan la sangre rica en oxígeno, en la aurícula izquierda del corazón.


En realidad no son dos circuitos sino uno, ya que la sangre aunque parte del corazón y regresa a éste lo hace a cavidades distintas. El circuito verdadero se cierra cuando la sangre pasa de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo. Esto explica que se describiese antes la circulación pulmonar por el médico Miguel Servet que la circulación general por William Harvey.

      Hipotálamo . El hipotálamo es, junto con el  tálamo ,  una de las partes de una estructura cerebral llamada diencéfalo , que...